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En la vida de todo ciclista, y probablemente debido a muchas circunstancias ajenas a la propia voluntad: familia, trabajo, estudios u otras prioridades, se dan épocas dónde las salidas se convierten en muy esporádicas e incluso se llega a no tocar la bicicleta en largos periodos de tiempo. Quien más o quien menos lo ha padecido... Pero de lo que hablamos hoy es de la pesadilla de todo deportista: el parón obligatorio por lesión. 

Pongámonos en situación… cómo todos los deportistas amateur quitándole horas al reloj, has ido sacrificando tu tiempo libre, con voluntad y constancia, aunque muchos días no apeteciera. Cuando estas alcanzando ese nivel físico que te habías marcado, acercándote a la prueba que has fijado cómo día clave en la temporada, después de tantas horas de sufrimiento, te encuentras con  la cara más amarga de la fortuna: ¡un accidente inoportuno! Una caída, un golpe, un mal gesto o simplemente una sobrecarga con él peor de los pronósticos: te ves con una lesión que te hará estar en reposo absoluto más de 30 días. 

Paciencia y recuperación te dices: ¡No puede ser que me  pase a mí!… Tendré que descansar…No está todo perdido… Cumpliré el reposo diagnosticado per ni un día extra más... 

Llega el día y retomas la bicicleta acordándote de tus sensaciones, ritmos y velocidad, con toda la ilusión del mundo aprietas los pedales y… ¡Qué me pasa doctor! pulso aceleradísimo, piernas temblorosas, sudando en los primeros repechos, sensación de mareo… 

¡No desesperes! toca empezar otra vez desde el principio, esa parte del trabajo que tu mente optimista había enterrado bien en tus recuerdos, casi olvidados por completo. Sólo hay una manera, es simple y no tiene trampa ni secreto, pero que complicado es tomársela con paciencia. Paso a paso, quilómetro a quilómetro, iremos quemando etapas,  nuestro cuerpo lo agradecerá y si lo respetamos él nos irá poniendo otra vez  en nuestros  ritmos, en nuestro sitio. 

Nos puede ayudar anímicamente tener un objetivo, un planning de trabajo, pero esta vez con más margen de tiempo. Será importante aprender del pasado, mejorar nuestros entrenamientos, estirar, conocer los límites de nuestro cuerpo para no recaer en alguna lesión. 

Es importante no perder la esperanza, te esperan unas primeras semanas muy duras, aburridas y frustrantes. Mejorar el estado de forma física es tiempo, muchas horas y quilómetros de dedicación y poco a poco volverás a disfrutar de la bicicleta cómo antes. 

Para superar cualquier obstáculo es básico tener  un objetivo, una palabra o frase que te de fuerza en los momentos duros, cuando tus compañeros de salida aprieten fuerte y te dejen atrás en un pequeño repecho o en un largo puerto siempre puedes pensar: Volveré a disfrutar de mi bicicleta, volveré a ser adicto al sufrimiento y al pedaleo, volveré a daros caña, volveré!

 

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