El ciclismo en invierno

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Aunque son muchos los prefieren la primavera y verano para practicar el ciclismo, el invierno no es una mala época, simplemente hay que tomar precauciones y cambiar algunos hábitos. Para muchos el mal tiempo, ya sea lluvia, nieve o frió, una climatología típica en estas fechas, ya no es un impedimento para coger la bici. No obstante, circular cuando el terreno esta mojado, helado o directamente con nieve, no sólo implica vestirse adecuadamente sino también tener un poco de cuidado extra.

Hoy en nuestra sección de opiniones para ciclistas, os damos siete consejos para que vuestras salidas en bicicleta sean lo más cómodas y seguras posibles en invierno.

1. Es Importante adaptar nuestra bicicleta y cuerpo a las condiciones climatológicas. Si vamos a rodar sobre un terreno húmedo, con hielo o nieve, a temperaturas bajas, hay que proteger si o si nuestro cuerpo. Utilizaremos ropa adecuada, que nos ofrezca una protección térmica, hay que proteger principalmente la cabeza, manos, cuello y pies. Para nuestra bici, podemos montar unas cubiertas con más agarre y acoplar unos guardabarros, que nos eviten cubrirnos de salpicaduras mientras rodamos.

2. Recomendamos cambiar la hora de nuestras salidas si podemos, la mejor franja horaria en la época invernal es durante el mediodía. La luz del sol nos ayudará a mantenernos más calientes y elevará nuestro estado de ánimo.

3. Es fundamental moderar la velocidad y evitar los giros bruscos ya que en esta época del año el terreno suele estar muy húmedo y es fácil sufrir un patinazo, sobretodo en la frenada. Si vamos a una velocidad más moderada la intensidad de nuestra frenada será menor con lo que reduciremos drásticamente las posibilidades de una caída. No recomendamos girar de golpe o cambiar la trazada ya que el agarre de nuestras cubiertas con el suele es muy bajo.

4. Otro punto importante y que va estrechamente ligado con el anterior es el anticipar la frenada y dar mayor protagonismo al freno trasero. No debemos esperar a frenar en el último momento. Tenemos que reducir la velocidad gradualmente, para después hacer un uso mínimo de los frenos. Si frenamos con el delantero en terrenos con poco agarre es mucho más fácil perder el equilibrio e ir al suelo.

5. También es necesario anticiparse a las trazadas, escoger los caminos más limpios y que a primera vista ofrezcan más agarre. Recomendamos circular sobre las rodadas que dejen los otros vehículos o las propias bicicletas, estas suelen estar más limpias.

6. Vale la pena ser tan visible como sea posible, para asegurarte de que los conductores te puedan ver en todo momento. La nieve suele provocar reflejos y brillos que engañan, confunden y deslumbran al resto de conductores. Siempre debemos usar una luz trasera, delantera y reflectantes para aumentar nuestra propia seguridad. Los conductores tienden a ser menos conscientes de los ciclistas cuando llueve o nieva.

7. En invierno hace falta un aporte “extra” de energía, no solo hay que mover la bici también hay que calentar el cuerpo. Recuerda llevar algo de comida que te energía, procura ser previsor.

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