Agua y barro, una delicia para algunos

Barro

Después del verano siempre vienen unos meses más inestables, periodo entre finales de verano y otoño, en que las tormentas repentinas suceden a menudo. Son muchos los que odian estos cambios tan radicales, justamente cuando uno está disfrutando de una agradable jornada en bicicleta con un día estupendo, empiezan a aparecer las primeras nubes y de golpe cae un diluvio. En cambio hay otros, donde me incluye, que nos gusta este tiempo inestable, sobretodo justo al terminar la tormenta. ¿Por qué? Es fácil, amamos el MTB en su estado más puro, nos encanta disfrutar y sentir la naturaleza, y es que en estos momentos es cuando realmente se integra por completo: cara llena de barro, pies mojados, bici sucia, cuerpo húmedo…

La sensación de empezar una ruta después de una dosis de agua, en un ambiente relajado, dicen que después de la tormenta viene la calma, el olor a naturaleza, la frescor y humedad de la lluvia y el terreno blando no tiene comparación alguna. Hay una suman de factores positivos que te transportan a tu infancia, vuelves a ser niño por momentos sin importante nada: ni miedo a resfriarte, ni miedo a quedarte sucio, si ves un gran charco pasas por encima y todo con una sonrisa en la cara.

Sí es cierto que nuestra conducción varia un poco, nos movemos con más cuidado, aceleramos menos, bajamos la velocidad habitual y frenamos con más tacto...pero ganamos en suavidad o "flow", sintiendo más el terreno, cada trazada y cada curva… Y lo mejor de todo es, una vez te has pegado una buena paliza volver a casa y pegarte una buena ducha en agua caliente.

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