Cómo afrontar las primeras trialeras

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Hoy os mostramos algunos consejos básicos para enfrentarnos a nuestras primeras trialeras en el MTB, muchas veces temidas por falta de experiencia. Antes que nada y como decimos a menudo, solo aplicaremos los consejos si nos vemos capacitados para ello, cada cual debe conocer sus límites, sus capacidades técnicas y saber gestionar el riesgo. Si lo ves difícil, trata de mirarlo antes e incluso caminarlo y ver qué tipo de terreno es, qué dificultades tiene, cual es la mejor trazada…luego es cuestión de probarlo con la bici.

Es fundamental, antes que nada, afrontar la trialera con total tranquilidad, si estamos relajados evitaremos que el cuerpo esté tenso y cojamos una mala posición. Normalmente en momentos de nervios, cuando nos encontramos delante de un tramo técnico, nos pegamos instintivamente al manillar. Estar excesivamente adelantados tendremos todas las papeletas de acabar por el suelo. ¿Solución? Hay que intentar conseguir una buena sintonía entre el cuerpo y la bici, buscar el llamado “Flow”. Para la lograrlo, colocaremos el cuerpo un poco hacia atrás, con los codos colocados hacia arriba, piernas semi-flexionadas, manillar bien sujeto, correcta posición de las manos sobre los frenos y mirada al frente. Es importante mantener una posición coherente, si colocamos el cuerpo demasiado retrasado, perdemos el control de la rueda delantera y los brazos nos quedarán demasiado estirados, perdiendo la capacidad de amortiguar y dirigir convenientemente la bicicleta. Recuerda los pasos, bajar el centro de gravedad, mirada al frente, anticipándonos y ayudando a la bici a amortiguar y reseguir el terreno, frenando con tacto, concentrados y seguros de nosotros mismos.

¿Qué papel juegan los frenos? Son fundamentales ya que de ellos dependerá nuestra velocidad a la hora de afrontar la tiralera ¿Cómo hay que utilizarlos? Trataremos de presionar con tacto los frenos durante la bajada sin bloquear las ruedas sobre los baches. Presionaremos ambos frenos conscientes de que el trasero tiene menos peligro si lo bloqueamos y el delantero tiene mayor capacidad de retención. El freno delantero es para reducir la velocidad y el trasero para el control. Esto nos permitirá llevar la velocidad adecuada. El secreto está en mantener una posición correcta encima de la bici en el momento de encontrarnos de lleno con el obstáculo, sea piedra raíz o zanja. En el caso de encontrarnos en medio de una zanja, lo idea es tomarla con la rueda delantera en la parte alta. La parte alta seria afuera de la zanja, “el borde”. Si caemos dentro de ella, hay que saber que no vamos a poder controlar la acción y vamos a estar obligados a tomar la dirección de la zanja. La idea es deslizarse hacia abajo en ángulo, lo que permite mejor control y tracción.

Es importante saber que el freno y nuestra fuerza de brazos influirán directamente en el destino de nuestra bici. Si utilizas mucho el freno trasero la bici va a ir directo al fondo de la zanja, cuanto menos frenemos más nos vamos a quedar sobre el costado de la pared de la zanja. La primera vez que lo pruebes, será más fácil si mantienes una velocidad baja. Cuando ves que tienes la posición adecuada, hay que ir soltando los frenos.

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